La crisis ha terminado.

Ya estamos en lo que venía después.

Así lo formuló el otro día mi amigo Carlos Holemans, hablando del modelo de negocio para las agencias de publicidad. Y yo rescato ese concepto, que veo muy acertado para cualquier ámbito al que se lo queramos aplicar. Y desde luego, la fotografía no se queda fuera. 

Cuando yo empecé a trabajar de fotógrafo, aún centrado sólo en la publi, aún usaba cámara de formato medio de película. Una magnífica Pentax 67 con mango de madera. Era una antigualla ya entonces, pero molaba todo y eso era suficiente. Aún la guardo y algunos saben de dónde la saqué.

Sin embargo, ninguna foto llegaba a su destino final sin haber sido escaneada y haber pasado por Photoshop aunque fuera un poquito. Eso singnifica que no necesitaba saber demasiado de positivado para hacer imágenes impactantes. También me podía permitir un cierto margen de flexibilidad y hasta de errores, porque sabía que siempre podía retocar la imagen y borrar la clásica pata de trípode que se te cuela, o unas ojeras difíciles de ocultar. Los fotógrafos más mayores, acostumbrados a la más absoluta perfección pre-disparo vieron cómo gente de mi generación hacían fotos como las suyas con menos exigencia y por lo tanto, más baratas. No creáis que les afectó sólo a los fotógrafos. Los maquilladores también vieron reducidos sus sueldos. A partir del Photoshop, el maquillaje podía ser regulero y por lo tanto no hacía falta gastar tanto. Lo mismo vale para las modelos, que vieron cómo gente más imperfecta y por lo tanto más barata, se colaba en las grandes campañas de la mano del mágico Photoshop. Los constructores de decorados también vieron devaluado su trabajo, al entrar en la competición gente menos competente, pero más rápida y por supuesto... más barata. Los retocadores pasaron de trabajar en grandes empresas con sueldo fijo, a convertirse en autónomos, trabajando en casa, sin más gastos que los domésticos normales, y en consecuencia... más baratos. Los fotógrafos empiezan a hacer sus propios retoques, por lo que el gremio de retocadores ahora tiene que competir con los que antes les proporcionaban trabajo. El retoque se convierte simplemente en un valor añadido, así que se cobra como extra, no como partida principal. Luego entran en escena los fotógrafos que ni siquiera han trabajado con cámaras mecánicas y a quienes no asusta disparar a 800 ISO, porque sus nuevas cámaras se lo permiten. Contra esos, en el ámbito del disparo directo, la competencia se hace feroz. De pronto miles de personas que nunca se hubieran atrevido con un fotómetro y carretes de 12 disparos, se autoproclaman fotógrafos, y no sin razón. En el ámbito del periodismo, lo mismo. Gracias a los vuelos low cost, viajar al ojo del huracán es cuestión de pocos euros. La posiblidad de transmitir fotos sin necesidad de aparatos vía satélite hace posible que haya freelances o simplemente espontáneos, en casi cualquier rincón del mundo. El único ámbito restringido, hoy por hoy, es el frente, y tampoco tanto. Lejos quedan los días en los que las fotos del día después de un gran terremoto las entregaba el corresponsal de área o el más rápido en subirse a un vuelo. Es más, los fotógrafos locales ya no son aprendices. Ya lo hacen igual de bien que los de fuera. Hoy, si no son fotos del hecho mismo, en el momento que ocurre, no valen casi nada. Así que ¿qué queda?. Queda la imagen de aquello a lo que sólo unos poquísimos llegan, como es el caso de los bravos fotógrafos que están operando en Siria. Queda la imagen técnicamente perfecta, el fotomontaje publicitario muy complejo y caro; queda el retrato a la gente inaccesible, la moda, que al fin y al cabo tiene 2 temporadas anuales. Qudan los proyectos largos que son casi como tésis doctorales. Quda, en realidad, como siempre, el trabajo duro. También hay sitio para el vídeo, porque la capacidad narrativa y la dimensión del montaje aún no es algo que esté al alcance de cualquiera. Pero no tardará demasiado en ser un conocimento de uso común. Le doy como mucho 10 años antes de que un becario cualquiera sea capaz de producir un video decente para su empresa. Por supuesto, lo mismo en el periodismo. No, perdón, en el periodismo mucho antes. Y no, no me olvido de la fotografía como objeto de Arte. también queda; Pero queda con la misma persistencia y volatilidad que cualquier otro bien que sea objeto de la especulación. Dura lo que dura. Hasta que se den varios casos como el de Eggleston y lo dinamiten por completo.

La de fotógrafo es una profesión que no tiene ningún tipo de barrera profesional. Cualquiera, literalmente cualquiera, puede ser fotógrafo si lo desea. No hay que estudiar, no hay que estar colegiado. Basta una cámara, una web con plantilla gratis y 30 fotos bien hechas. Nada que ver con los 10 años de medicina, los MBA, los doctorados, las licencias de piloto, o unas simples oposiciones. La fotografía es un trabajo de depredadores. Es en mar abierto y luchan sardinas contra tiburones, sin distinción de categorías. No hay un momento a partir del cual las cosas sean más fáciles. Es a brazo partido todos los días. La fotografía es ya casi como el verbo. Algo que se suelta y se lo lleva el viento. Es muy difícil sacarle rendimiento a una frase suelta, o a una foto de Instagram. Hay que hacer algo con toda esa materia prima para poder venderla.

En realidad siempre ha sido así, pero se ha acentuado mucho a raíz de la revolución digital que tan alegremente hemos abrazado, y que simplemente ha barrido los cimientos de nustra vida previa al año 2000. Y lo que queda. Cuando las impresoras 3D sean algo común y los sistemas de distribución de bienes queden obsoletos, y no sepamos que hacer con millones de contenedores y camiones, veremos qué pasa. Cuando por fin el ptróleo deje de ser un bien supremo, qué ocurrirá? Atentos, porque esa crisis sí que va a ser espectacular.

La nuestra, la de nuestros días, en realidad ya ha acabado. Ya estamos en lo que venía después. Esto es lo que iba a llegar.

Así que toca sacar la cabeza de entre los escombros y empezar a buscar raíces e insectos para comer. Nos iremos acostumbrando y quizás dentro de unos años, serán el plato favorito en el Celler de Can Roca.

Comments

Cómo me decía un profesor de fotografía, todos sabemos escribir y es algo fácil, pero muy pocos se atreven a escribir un libro y menos hacen uno bueno.

Hola Carlos, tu analisis de la situacion actual es brillante, y estoy de acuerdo casi en todo, lo unico que me deja perplejo es lo que dices sobre la fotografia como objeto artistico: si por objeto te refieres a la singula imagen, osea a la copia fisica que se puede adquirir en una galeria etc entonces si que estamos en "riesgo Egglestone", pero que pasa con los proyectos? Que pasa con la creatividad y la mirada? Te pongo el ejemplo de Los Afronautas, que está arrasando premios y consiguiendo muy buenas criticas, es un trabajo puramente artistico (no obstante tenga su base "documental") que ademas, despues de ser sold out en su version libro, está estrenando un soporte, el ebook, que es nuevo para el mundo de la fotografia; a lo mejor es un caso aislado y la mia no es nada mas que una patetica reflexion personal para darme animo y no tirar la camara por la ventana, pero creo realmente que un trabajo unico, ponderato, innovador e brillante pueda seguir teniendo su exito...
Saludos!

Riccardo, obviamente todo lo que es excepcional siempre encuentra su camino. Pero una profesión no se define por los casos de mayor éxito o de mayor fracaso. Se define por el estado medio de los que la ejercen, ¿no?

 

Casi me suicido Carlos..jjjj! Es tal cual dices de todos modos, aunque siempre que me dicen esto mismo que escribes contesto que escribir es más fácil todavía y no hace falta dominar ningún tipo de tecnología y... aun hay quien vive de eso!

Hacer fotos bien hechas es algo que no se hace solamente con una cámara digital, aunque no todo el mundo ni todos los clientes lo aprecian, desgraciadamente.

Saludos!

J

Joder Carlos cuanta verdad ya sabida y quizá poco verbalizada. Recuerdo bien esa 67 pero no de donde la sacaste y, recuerdo bien quienes fueron esos primeros asistentes que la cargaban y descargaban y que te vieron comenzar en la fotografía. Esos mismos que hoy se pelean sin saber muy bien, si cuando termine la batalla les va a quedar algo para poder disfrutar. Uno de ellos emigro y bien lejos, y como bien dices lo intenta en esas áreas como el video, 10 años es una expectativa muy optimista, yo en realidad creo que a día de hoy cualquiera con un buen software de edición y cuatro cursos se consiguen resultados increíbles...Bueno, sin animo de ser pesimista ya que considero la fotografía como un estilio de vida y no una oportunidad de trabajo/negocio, asumo el terreno de juego y me entrego a la batalla. De momento esperaremos a la siguiente crisis, a ver si nos va mejor.
Me alegra saber de ti Carlos.
Un abrazo.
César

Ayer estuve con unos fotógrafos jóvenes e ilusionados con su nuevo estudio. Maravilloso es ver el entusiasmo. Les debería mandar este artículo pues deben saber donde están colocados hoy. Yo con ProRetoque he colgado la cámara de mi vieja web fotozonas-com hasta que pueda retomar el candor del hobby que fue en mi primera juventud, ahí recobrará el sentido. Tiempos para reflexionar como tu lo haces. Gracias Un saludo! Lo vamos a compartir

Magnifico articulo Carlos!! Habrá que continuar exprimiendo neuronas!

Cuanta razón tienes, querido Carlos. Un mundo ha acabado y cuanto antes nos demos cuenta mejor...una nueva forma de vida y trabajo ha comenzado...yo me adapté hace mucho tiempo por necesidad (funcionario de día, fotografo-bbc-moda-personal work- de noche)...sólo lo verdadero conseguirá triunfar y a veces ni eso...

PD: enhorabuena por tus comentarios y por tu forma de expresarte...eres como un oráculo...un saludo y espero conocerte algún día

Javier Valladares

About this blog

In 2008 I started to write a weekly post about people and issues related to photography, with a wide range of subjects.

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