El Tuerto, La Niña y El Fuego.

Después de varios años de lluvias estacionales, los bosques estaban rebosantes de frutos, los ciervos eran abundantes y reinaba la tranquilidad en el valle. Cada grupo de familias vivía una vida relativamente plácida, en la que la principal ocupación consistía en procurarse la comida del día y procrear. En ese contexto la familia de Los Pelirrojos desarrollaron sorprendentes habilidades. Aprendieron a moldear el barro y se beneficiaron de las ventajas de disponer de un medio de transporte para el agua. Sus armas se hicieron cada vez más eficaces y los cazadores se volvieron más osados. Ya no se conformaban con los pobres y escurridizos conejos, sino que se enfrentaban a los grandes rumiantes con cada vez más posibilidades de éxito. El frío del invierno dejó de ser un problema, ya que el uso de las grandes pieles para protegerse era algo del todo cotidiano. Y sobre todo, estaba el fuego. Ese misterioso elemento que determinaba la diferencia entre la vida y la muerte. El fuego. Esa cosa inmaterial que calentaba la caverna, favoreciendo la procreación, al mismo tiempo que servía de defensa contra casi cualquier ataque ya fuera de animales como de humanos o neandertales.

Sin que nadie comprendiera por qué, dejo de llover. La comida escaseaba y cada vez eran más frecuentes las escaramuzas de las tribus de los valles de alrededor e incluso de algunas llegadas de lugares remotos, en busca de comida y hembras. Los árboles se seacron y Los Pelirrojos tuvieron que empezar a comer raíces y carroña. Los niños morían antes de tener dientes y los ancianos empezaron a ser demasiado difíciles de mantener en vida. Los dejaban abandonados lejos de la cueva para no oírlos gritar durante las pocas noches que lograban sobrevivir. Cuando ya no quedaba nada que comer decidieron comerse a sus muertos, y cuando ya no se morían lo bastante deprisa, empezaron a matar a los miembros más débiles y prescindibles. Los cazadores decidían quién sería el siguiente que pasaría por el fuego. El Tuerto, el más feroz de ellos, no dudó en descuartizar a los niños y a las mujeres. Luego acabó con el chamán, con sus seguidores, y finalmente con los constructores. La vida se volvió muy violenta y fueron muriendo todos, hasta que quedaron vivos sólo El Tuerto y La Niña. El Tuerto había ido comiéndose a todos, pero no se atevió a comerse a La Niña, porque era la única que desde siempre había sido capaz de crear de la nada aquellas lenguas ardientes con las que cocinaron a todos los demás y que consiguieron mantener a raya a los Hombres Animal que de vez en cuando llegaban dispuestos a exterminarlos a todos.

La Niña era la única que sabía hacer algo más útil aún que cazar. Fue la única con la que El Tuerto no se atrevió. Deshacerse de ella hubiera sido mucho peor que comer piedras. Incluso llegó a ofrecerle la mejor comida y protección, por miedo a que usara sus mágicos poderes en su contra. Toda la fuerza del Tuerto no podría nada si La Niña decidía crear una fuego gigante y convertirle en cenizas. Negoció con ella y se convirtió en su sirviente.

La Niña, la única que sabía hacer fuego, y El Tuerto a su servicio, escaparon y consiguieron volver a procrear en otro valle en el que de nuevo encontraron un buen lugar en el que dormir y buena comida con la que alimentar a sus pequeños.

Siendo La Niña una anciana de 20 años, era reverenciada por todos sus descendientes y aún por otros hombres y mujeres de otros lugares. Cuando ya supo que le quedaba poco para cerrar los ojos y convertirse en tierra, se ocupó de que su hijo favorito aprendiese a crear fuego. Sus últimas palabras fueron: "Mira las estrellas y trata de comprender qué son y qué eres tú, pero también debes aprender a hacer algo que los demás necesiten y nunca te faltará de nada ni a ti ni a tus hijos."

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Desde que decidí dedicarme a la fotografía, siempre he tenido presente esta historia a la hora de repartir mi tiempo entre proyectos personales y encargos. 

Imagen: "En busca del fuego" - Jean Jacques Annaud

 

Comments

Creo que deberías citar la fuente de la imagen que ilustra ru artículo. Creo que es de "en busca del fuego" por lo demas, siempre trabajamos hacia los demás.

Muy bueno!!

"En busca del fuego" o "La guerre du feu" no es de Luc Besson, sino de Jean-Jacques Annaud.

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In 2008 I started to write a weekly post about people and issues related to photography, with a wide range of subjects.

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