El poder transformador de la fotografía.

Faltan ya escasos días para que The Pigs entre en rotativas. Sí, rotativas, ya que va a ser una revista en lugar de un libro. Después de mucho meditar, llegué a la conclusión de que un trabajo como este, cuyo origen está tan ligado a una revista como The Economist y que representa una reflexión coyuntural sobre asuntos estructurales, funcionaría mejor en este formato.

Y estoy más que contento, porque gracias a RM y a Phree que se han aliado para hacer que este proyecto se materialice, voy a ver finalmente el resultado tangible y unplugged de casi 5 años de fotos esporádicas y reflexiones permanentes. Viajes a Portugal, Italia, Grecia y por España, que me han devuelto a la carretera y me han hecho vivir estos años de holocausto financiero desde una óptica muy analítica, tratando de desentrañar los orígenes, las razones, las verdades y mentiras de nuestra tragedia sudeuropea.

He tratado de ilustrar los estereotipos a los que se alude cuando se usa el término PIGS; en otras palabras, esto es lo que veríamos si tradujésemos en imágenes los artículos que leemos en la prensa financiera. Así es como supongo que nos ven los economistas.

Esta es una colección de tópicos que son tan ciertos como inclompletos. Igual que una guía de turismo oculta cuidadosamente todo lo que no es atractivo, este reportaje recoge buena parte de lo que nos resulta embarazoso, a menudo con razón, otras veces sin ella. En cualquier caso, se trata de un artificio en el que más allá de enfatizar un aspecto concreto de la vida de los PIGS, lo que al final se nos hace más presente es la estruendosa ausencia de todo aquello que es positivo, bello, esperanzador y que aún pervive en nuestros países.

Este trabajo me ha hecho vivir una transformación sorprendente. He hecho un recorrido largo hasta llegar al punto en el que me encuentro ahora, porque arranqué el proyecto con no poca complicidad con los economistas, ya que sin duda comparto la crítica, el disgusto, la incomodidad que produce ver y vivir este mundo desvencijado e imperfecto en el que transcurren nuestras vidas. Después de la santa indignación que me produjo leer el término PIGS para referirse al mundo en el que vivo, pasé a una fase de comprensión. Me dije a mí mismo: "pero si es que es verdad, estos países somos desastrosos". Y me puse a fotografiar todo aquello que me avergonzaba de mi entorno natural. Y así he pasado todo este tiempo: buscando la mugre debajo de la alfombra , desde Lisboa hasta las islas Cícladas, siempre con los ojos alerta, buscando los restos del naufragio de los que fueron los cimientos de la civilización occidental. Poniéndome triste, y acumulando las pruebas de que los malditos economistas tenían razón.

Pero Alberto Rojas me dio la magnífica idea de establecer como última etapa de mi viaje fotográfico, la isla de Naxos, cuna de la cuna de Occidente. Donde floreció la civilización Minóica, donde todo lo que conocemos empezó a respirar. Allí pasé mi última semana, a mitad de camino entre la búsqueda de fotos y la reflexión acerca de lo vivido en el proceso.

Y así llegué, mientras me comía una ensalada griega frente al pequeño puerto del pueblo en el que deambulaban los gigantescos teutones de sandalias con calcetines, a la conclusión de que en realidad no estamos tan mal. Estamos mal, sí, pero nuestros cimientos son tan sólidos y profundos que quizás se trata sobre todo de tratar de ver nuestro mundo con una óptica más amplia que la de la mera economía del dinero. Quizás tenemos que valorar la economía de la vida, de la naturaleza y del ritmo. Somos millonarios culturales y atmosféricos. Somos tan millonarios que tiramos nuestra fortuna por la ventana cada vez que construimos un polígono industrial y lo abandonamos. Y quizás estamos dilapidando nuestro patrimonio porque queremos jugar a lo mismo que otros. Quizás no sea necesario ser como los demás quieren que seamos. Quizás sea el momento de ver lo que hay de bueno en este estilo de vida aproximado e imperfecto y centrarse en ello.

En lugar de tratar de negar los hechos de la debacle de los PIGS, me he expuesto a una sobredosis de realidad que me ha hecho reaccionar en sentido opuesto, y me ha convencido de que quizás, la manera más eficaz de reivindicar lo bueno y positivo que hay en nuestra cultura, no sea ponerlo sobre la mesa y presumir de ello, sino sacar a la luz del día todo lo que nos avergüenza y comprobar el absurdo que supone imaginar una realidad completamente fallida.

En este sentido este proyecto ha sido un viaje. Un viaje de ida y vuelta, que me ha hecho descender a los infiernos de los PIGS, para volver a salir de ahí con energía renovada, respirando aire fresco y con la sensación de que esto en realidad no es más que otro momento de bajón de los que los PIGS ya han vivido muchos y que por eso, mientras no vengan de fuera a decirnos lo que hay que hacer, aguantamos lo que nos echen con la misma paciencia e ineficacia que un anciano que ve con desdén lo mal que está todo, pero se dice "bueno, mañana será otro día."

Comments

Purtroppo tutto vero.... grande fotografo Carlos Spotorno.

Interesante y necesario trabajo. Suerte en la difusión.

Magnífico artículo y estupendas fotografías. Sin duda, necesario revulsivo para el pensamiento. Enhorabuena.

Excelente. Me ha parecido una muy buena decisión la forma en que lo publicas por una simple razón: su precio. Supongo que es porque mi mentalidad es más periodística que artística y pienso más en términos de difusión pero creo que vas a llegar a bastante más gente que si hicieras una monada de 60 euros. Enhorabuena!

Interesante post y trabajo. Tiene muy buena pinta!.
Mucha suerte con la venta del libro.

Enhorabuena!!!! Deseando verlo ya!

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In 2008 I started to write a weekly post about people and issues related to photography, with a wide range of subjects.

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