Aquí ocurrió algo.

Levanta tu iPhone, haz una foto en cualquier lugar, en cualquier momento y luego di: "Aquí ocurrió algo". Luego añade "terrorífico", "hermoso", "trascendente", "deplorable" o el adjetivo que te de la gana. Es muy probable que estés diciendo la verdad, porque teniendo en cuenta que la vida animal en la tierra tiene unos 650 millones de años, es muy posible que algo haya ocurrido en casi cualquier sitio en algún momento conocido o desconocido.

Con ese espíritu, el "espíritu de los lugares" salen a fotografiar los que practican este género de la fotografía contemporánea. Nada nuevo en realidad; fueron muchos los pintores que encontraron inspiración en el embrujo de las ruinas del mundo clásico y los restos espirituales de lo que en esos lugares ocurrió.

También lo vieron así los primeros fotógrafos de guerra, que ante la imposibilidad de fotografiar durante la acción, ya que sus cámaras eran enormes y necesitaban de largas exposiciones, fotografiaban los restos de las batallas. Por ejemplo, esta emblemática foto de Roger Fenton de la guerra de Crimea.

En esa misma estela están los trabajos de los ya muy contemporánoes Chris Jordan después del Katrina, o de Robert Polidori en Chernobil. En sus fotos se ven aún clarísimos los rastros de lo ocurrido, son trabajos documentales puros, en el sentido más estricto de la palabra. Son pruebas visuales, lo que hoy se llama con una cierta anglófona petulancia, "evidencias".

Lo que para unos son documentos que necesitaban de algún rastro de lo ocurrido para que resultasen creíbles, pueden ser para otros meras ausencias presentes, como el paradigmático trabajo de Joel Sternfeld, "On this site", en el que se catalogan una serie de lugares en los que se dieron acontecimientos violentos recientes o históricos.

En España es muy conocida la serie de Bleda y Rosa  "Campos de batalla", y no tanto la de Bart Michiels "The Course of History" , cuyo concepto es exactamente el mismo: lugares en los que ocurrieron algunas de las batallas más importantes de la Historia, y en los que no se ve ni el menor rastro de ellas. Una especie de recordatorio de la futilidad de las ambiciones humanas frente al paso del tiempo, que todo lo erosiona hasta el anonimato.

Cómo no, también Xabier Ribas y sus Invisible Strucutres 1 y 2 realizadas en Guatemala, donde se reflexiona desde 2 ópticas muy distintas acerca de la desaparición de civilizaciones e individuos.

También recuerdo el trabajo de Lorena Ros, Silent Witness, cuyas fotos de lugares iban emparejadas con los retratos de las personas que sufrieron agresiones en ellos.

Muy interesante es el trabajo de Thomas Joshua Cooper, quien lleva años fotografiando las fronteras del mundo. El meridiano 0, el Estrecho de Bering, el de Gibraltar... lugares que a simple vista no son nada, pero que tienen mucha relevancia en la geografía más básica.

Y así voy llegando a los dos autores de los que quería hablar en realidad, pero cuyos trabajos merecían una introducción y contextualización.

El primero, Eduardo Nave, cuyo trabajo "A la hora, en el lugar" es digno de algo más que una mención. En un país como el nuestro, en el que los ataques de amnesia colectiva se suceden día tras día, véngase de donde se venga, es muy pertinente recordar los lugares en los que ETA ha ido matando a gente a lo largo de los años. Eduardo ha viajado pacientemente a 80 sitios y ha esperado a la hora exacta en la que se cometieron los asesinatos, para enseñarnos la banalidad que puede enmarcar hechos tan aterradores como son las ejecuciones a sangre fría. La mayoría de los sitios son hoy iguales a como eran el día en que ocurrieron los hechos. Sé que no siempre ha sido fácil dar con los detalles, porque en los primeros años de ETA, los medios de comunicación aún no le daban demasiada importancia a estas muertes, como si se tratasen de ajustes de cuentas entre etarras y guardias civiles y por lo tanto asunto suyo.

"A la hora, en el lugar" es un libro no sólo interesante dentro del género "Aquí ocurrió algo". Seguramente es un libro necesario y cuyo público no debería limitarse a la parroquia de los fotógrafos que compran libros de otros fotógrafos. Lo publica la editorial PHREE y se presenta el próximo 23 de Abril en las instalaciones de NOPHOTO, el muy prolífico colectivo fotográfico al que Eduardo pertenece. Será en la calle Conde de Vistahermosa 3, Local A de Madrid, a las 19:00 horas.

Y para terminar, presento a Fernado Maselli y sus "Hierofanías", que es como se llama uno de sus proyectos más interesantes y que podría convertirse en un trabajo infinito, si se descuida. "Hierofanías" es como el filósofo rumano Mircea Eliade llamaba a la toma de conciencia de lo sagrado en lugares naturales como un río, una montaña o un bosque. Lugares que al convertirse en sagrados dejan de ser lo que son, sin cambiar un ápice su aspecto físico. Neto neto, se trata de fotografiar paisajes sagrados. Pero paisajes antiguos, primigenios. Lugares que en ocasiones llevan siendo sagrados más de 5.000 años. Como el bosque de Garajonay en Canarias, que es uno de los últimos bosques primarios que quedan en el mundo. Eso quiere decir que nunca ha sido talado.

También está Balaitús, que es un monte pirenáico con leyenda de monte maldito y de malos sentimientos. 

A mí me impresiona. Y no sólo me impresionan las fotos, que sí que reflejan lo que dicen querer reflejar. Me impresiona también la tenacidad con la que Fernando afronta este proyecto, que le ha llevado a aprender a escalar en alta montaña, a la que acude con su furgoneta-casa y de la que a veces regresa sin foto, porque no ha encontrado el punto de vista adecuado. Sus imágenes de gran formato y excepcional calidad técnica se convierten en iconografías que estremecen por lo que encierran de arcano y medular. Fernando inaugura expo el próximo 25 de Abril en la Galería Pilar Cubillo. Expone todo menos "Hierofanías", que se lo guarda para otra ocasión especial, que no tardará en llegar.

 

 

 

Comments

Como siempre, una entrada de lo más interesante para conocer más fotógrafos y trabajos peculiares.

A medida que iba leyendo intentaba recordar el nombre de aquel fotografo que publico varias fotos en el dominical de el Pais y que recogía las fotos de los lugares que habian sido escenario de la barbarie asesina de ETA.

Aquellas páginas me las guardé con cariño, ya que resulto ser una lección fotografica que me tomé muy en serio por varios motivos.

1.- por ser una idea tan sencilla y facil pero de una temenda fuerza y muy original
2.- por la calidad de las fotos
3.- por lo que significaban aquellas fotos

En cada toma se podían oir los pasos de los ajusticiados momentos antes de entrar a formar parte de la tan escabrosa historia de nuestro país, y cuando una foto de una esquina, te pone los pelos como escarpias, algo tiene que tener y Eduardo lo consiguió

Escalofriante. Me quedo con ese adjetivo para calificar asi el trabajo de Eduardo Nave al que no conocia. (Gracias una vez más por mostrarme cosas interesantes).
En cuanto a la masificación que se ven de fotos de de paisajes desolados, decir que a veces si no veo una historia detrás, (seguramente en muchos casos ni habrá) pueden llegar a aburrirme... Pero si por el contrario hay algo más que un disparo , miraré a esa foto con otros ojos.

Muchas ganas de ver el trabajo editado por PHREE de Eduardo Nave. Intentaré estar A la hora, en el lugar.

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In 2008 I started to write a weekly post about people and issues related to photography, with a wide range of subjects.

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