Alfredo Cáliz: cuerpo celeste entre cometas.

 

Últimamente Madrid es un no parar de presentaciones, inauguraciones, cócteles y demás actos culturales relacionados o no con la fotografía. Mi apretadísima agenda me exige seleccionar sólo aquellos acontecimientos de mayor relevancia, los que marcan hitos en la vida cultural de la capital del reino. Sí, en los últimos días  estuvo lo de la de Middel, luego lo de Ivory Press, lo de Fiesta, lo de La Fábrica... qué sé yo. Un montón de naderías, si se comparan con la presentación de la flamante nueva editorial Dos Sardinas, a cargo de Gregorio Apesteguía, colaborador necesario en el maravilloso libro "40" del también maravilloso Alfredo Cáliz.

Y de este es de quien os iba a hablar.

Muchos sospechan que utilizo este blog como excusa para hacerme amigo de la gente a base de adularles. Y están en lo cierto. Así lo he hecho en alguna ocasión, y ha salido bien. También es cierto que hay otros a los que les busco las cosquillas y vaya si se las encuentro.

En el caso de Alfredo, ni pa ti ni pa mí. Ya éramos amigos de antes. Con esto espero que nos hagamos amigos íntimos, porque es de las personas más interesantes que he conocido en los últimos 5 años. Nada menos.

Veréis, Alfredo es un fotógrafo que ni es de los mayores ultra asentados como podría ser Navia (de quien es discípulo confeso), ni de los jóvenes meteóricos como podría ser... bueno, esta casilla la dejo en blanco.

Desde su pueblo madrileño y su vida de neorural cosmopolita montaraz, este peso pesado, a la chita callando, es de los pocos fotógrafos españoles que conozco que realmente se dedica a la fotografía. Es decir, vive de hacer fotos tal y como yo soñaba cuando era un chaval. Ni publicidad, ni bodas, ni fellowships, ni talleres. Alfredo ha publicado un centenar de reportajes en El País Semanal, e innumerables idems en publicaciones extranjeras como Time o Newsweek. ¿Y cómo puede ser, si desde España nada es posible? Alfredo forma parte de la agencia Panos, que dicho sea de paso es la que más me gusta con diferencia. Es la única que parece navegar bien entre la tradición y la vanguardia. Su sección de Multimedia es de las mejores que hay, a mi parecer. Pero fijaros bien, en la página web de Panos aparece Alfredo entre los 15 fotógrafos destacados. Una especie de cuerpo de élite dentro de la élite. Y así lleva muchísimo tiempo, lo que supone un mérito, porque para estrella fugaz vale cualquiera, pero para ser un astro fijo y fiable hace falta algo más. Hace falta fotografiar de un modo personal y característico, pero con la claridad suficiente como para ser accesible. La fotografía de Alfredo es la claridad hecha foto: "esto es lo que te quiero decir, así que así te lo digo."

Por ejemplo esta foto: ¿otro detalle del descampado de al lado de casa? No, el agujero del que sacaron a Gadafi. Mirad la serie completa, por favor.

Hace poco Alfredo sacó un libro titulado "40". Una pequeña obra de arte en al que retrata a varios sujetos y sujetas en la década de sus 40 años. Este es un libro completo, cerrado. Un libro que cuenta algo con lo que me identifico: la estupefacción de verse a sí mismo irremediablemente ya no joven, y con la vejez todavía no enfrente, pero a la vuelta de la esquina. La sopresa del paso del tiempo sobre uno mismo, el mosqueo de reconocer al tío del espejo, sólo porque le ves a menudo. Con "40" Alfredo se ha salido de su vida de fotógrafo de revista y con la facilidad de un virtuoso, ha creado un poema que plantea algo real, de un modo muy elegante y que sale de verdad desde dentro. Porque todos hablan de la infancia, de la juventud o de la vejez. Pero ¿y de los cuarentones? ¿quién habla?, ¿eh?. Además se ha permitido el lujo de sacar dos versiones del mismo libro. Y no sabría decir si me gusta más el grande, o la versión presuntamente de bolsillo, porque ésta está tuneada de un modo magnífico.

Sin embargo, me apostaré lo que sea a que este libro no va a estar en las listas de los libros más importantes del año que viene. Y estoy seguro de que así va a ser, porque Alfredo en ese sentido es un poco chapado a la antigua. Utiliza el mail con cuentagotas y una vez probó Facebook y no le gustó. Alfredo opina, como yo, que los autores deberían dedicarse a hacer libros y los editores y libreros a venderlos. Este nuevo mundo en el que el autor tiene que hacer la promoción puerta a puerta, nos resulta pesado e inabarcable. Antiguamente se decía que lo bueno de hacer un libro era que así dabas por cerrado un tema. Ahora la publicación de tu libro supone el principio de la parte pesada de todo esto: la de mear en botija pa retumbar.

Yo suelo castigar con mi odiosa indiferencia a los fotógrafos que no tienen página web, porque considero que deberían ponérnoslo más fácil a los demás. Pero en el caso de Alfredo Cáliz hago una excepción. De todos modos en la página de Panos hay ya muchísimo. Daos un vuelta y miradlo. Vais a reconocer muchas fotos que habéis visto publicadas.

Desde aquí mi homenaje y reivindicación de este cuerpo celeste fijo en un firmamento en el que no es fácil deambular sin chocar con estrellas fugaces y supernovas.

Arriba: concierto en la presentación de 2 Sardinas.

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In 2008 I started to write a weekly post about people and issues related to photography, with a wide range of subjects.

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