¿Es posible ser fotógrafo y tener familia?

Esto me preguntaba yo hace algunos años. Pasados los 30, que es cuando uno empieza a perfilar su camino profesional de manera más firme, cuando ya has dado algún bandazo y empiezas a ver que sí, que el tiempo pasa y que no hay vaquero roto ni gafapasta que lo frene; pasados los 30, que es cuando las parejas tienden a hacerse más sólidas y empiezan a tener conversaciones antaño tabú, acerca de irse a vivir juntos, tener proyectos comunes, e inevitablemente la endiablada cuestión de los hijos. Esa conversación que todos escondemos debajo de la piel del plátano hasta que se ha hecho tan grande que ya no hay manera de ocultarla. Ese abrumador momento en el que toca definirse: "cariño, queremos tener un hijo, ¿sí o no?"

Pero, pero pero... yo soy un fotógrafo!, estoy destinado a vivir aventuras, a viajar sin billete de vuelta, yo no puedo cargar con tanto peso, yo no puedo ser el soporte de nadie, porque no tengo raíces. Yo tengo que vivir la vida sin restricciones, sin rendirle cuentas a nadie, y sin ponerle freno a la acumulación de experiencias. ¿Cómo puedo ser un fotógrafo pleno si no puedo arriesgar mi vida por una imagen? ¿Cómo puedo llegar a lo más alto si tengo que pagar facturas de actividades extraescolares?, ¿Cómo voy a penetrar en el alma humana si no estoy abierto a los amores fugaces, juegos prohibidos y la adrenalina de la noche?. Yo quería ser fotógrafo para flotar sobre este mundo, no para caminar afanosamente con peso en la espalda. Yo viajo ligero, no facturo equipaje y no necesito reservas de hotel. Yo duermo donde toque y siempre estoy disponible. Mi dirección postal es el enchufe donde esté recargando mi móvil. No me puedo permitir una vida de familia porque eso me hará engordar, me hará sedentario y adicto a la ropa planchada. Mi creatividad morirá y me convertiré en un funcionario de la fotografía.

Todo esto pensaba mientras me limitaba a sobrevivir de la fotografía publicitaria, sin más aventuras ni adrenalina que la de la noche malsana. Y poco a poco, no sin algunas dificultades, fui afianzando la relación con quien hoy es la madre de mi hijo. Después de casi 5 años escribiendo posts cada semana, parece mentira que no haya tenido más protagonismo en mis letras. Porque en mi caso las cosas ocurrieron exactamente al revés. A medida que íbamos haciendo más fuerte nuestro compromiso, a medida que la idea de familia iba conquistando terreno, mis logros como fotógrafo fueron mejorando. Susana es la primera persona con la que comparto cada pensamiento, cada posible proyecto, y cada posible paso arriesgado. Yo, que soy un entusiasta desenfrenado y consecutivo, que me enamoro de cada lugar que visito y que quiero ser todas las personas interesantes que conozco, encuentro en Susana un contrapeso meticulosmante ponderado. Lo suficiente como para que no me lanze al vacío cada miércoles, pero no tanto como para no saltar sin red cuando realmente hay que hacerlo. 

Así nació la idea de China Western, y luego la de PIGS. Y las ejecuté. Las llevé a cabo con la misma determinación con la que se mantiene una pareja y una familia. No con inercia, sino echándole carbón a la caldera sin parar.

Al nacer Pablo, que también fue fruto de intensas deliberaciones y negociaciones, cruzamos una linea roja, como todos los padres. A partir de ahí, todo pensamiento revisionista es inútil y poco interesante. Después de unos primeros momentos de desconcierto, nos fuimos haciendo a ello y ahora sé con certeza que tengo respuesta para cada posible pregunta, porque todo depende de si encaja con lo que Pablo necesita o no. Esa es la medida de todas las cosas y la respuesta útlima.

¿Y los viajes? Viajo más que nunca, pero ahora quiero volver a casa.

¿Y las raíces? Ya tengo, y me mantienen de pie cuando hay mal tiempo.

¿Y las restricciones, lo de arriesgar la vida, los amores fugaces, la adrenalina y todas esas cosas? Pues como todos, creo: con algo de nostalgia, pero lo llevo muy serenamente.

Sigo viajando ligero, sigo sin facturar, porque ahora estoy mucho más ocupado y no tengo tiempo que perder. Los hoteles los reservo con hoteltonight.com y listo. Es verdad que he engordado un poco y que llevo la ropa planchada, pero si no fuera por que vivo con alguien sería un obeso que usa las camisas tres veces antes de lavarlas. Y no me he apoltronado precisamente. Hago malabares con más piezas que nunca y en varias pistas distintas. Miro atrás y pienso que cuando estaba solo debía pasar muchísimo tiempo mirándome al espejo, porque si no, no se explica lo poco que produje.

Y todo esto gracias a que he tenido la suerte de encontrar a la persona que yo necesitaba. Cada vez que paso unos días en soledad, vislumbro con claridad que de prolongarse demasiado, perdería la concentración que necesito para trabajar. Sí, tengo más silencio alrededor y tiempo disponible, pero mi cabeza se dispersa y me vuelvo como Homer Simpson en cuestión de horas. Menos mal que tengo que rendir cuentas de mi tiempo de trabajo. De otro modo, se convertiría en tiempo perdido sin ninguna duda.

La experiencia de tener un hijo también ha modificado mi manera de ver el mundo. Tal y como sospechaba, estoy viviendo sensaciones emocionales muy intensas. La relación con un hijo despierta zonas del corazón que se habían dormido hacía mucho tiempo. Ya sé, es lo que dicen todos los padres, pero es que es verdad. Será pesado a veces, y todo lo que queráis, pero la estupefacción que provoca ver cómo evoluciona un niño es superior a todo lo que haya vivido antes de manera natural o artificial. Ahora soy más empático con la gente. Tiendo a sentirme más cerca de los seres humanos. Cuando veo a niños sufriendo comprendo a los que roban y matan por ellos y detesto a los que no hacen nada por impedir su sufrimiento. Me he vuelto muy intolerante con los padres que abandonan el hogar, con los que no están ahí. Cuando veo las noticias, ahora veo nítidamente que son siempre los hombres los que hacen la guerra y las mujeres las que mantienen el tejido social de la paz.

También he buscado referentes: prefiero a Coppola en el campo hablando de cine con su hija Sofía que a Nachtwey en el Four Seasons hablando con Christiane Amanpour de los viejos tiempos.

Estoy completamente seguro de que mi familia me ha convertido en mejor persona y por lo tanto en mejor fotógrafo. Para mí la pregunta ahora es otra: ¿sería posible para mí ser fotógrafo si no tuviera familia?

Foto: Annie Leibowitz para Louis Vuitton.

 

 

Comments

Muy bueno Carlos.

Completamente de acuerdo, las prioridades cambian pero nunca hay que abandonar los sueños y si eres un poco inteligente puedes compaginar perfectamente las dos cosas. Sólo es una cuestión de dejar atrás nuestro propio egoismo y empezar a compartir momentos, yo me llevo a mi hija de 6 años a hacer fotos de la gente que retrato y se lo pasa bien, aparte de que la tia encuadra que más quisiera yo :-)

Hermoso! me inspiras y me haces reflexionar
Gracias por compartirme esta experiencias de vida
me es útil...

excelente, sin palabras.

Gracias a un amigo que esta empezando a ser fotografo he llegado hasta tu blog. La verdad que me ha encantado, con todo lujo de detalles.
Estoy llegando a la treintena y me preguntaba lo mismo que tu, aunque la verdad que una vez que tienes a la mujer que te hace ser tu mismo, todo es tan facil de llevar que dejas de preocuparte por boberias y empiezas a actuar, a vivir tu propia vida.

De un nuevo seguidor,
Saludos

Preciosos post y doblemente enhorabuena por lo personal y profesional!

Buenísimo, Carlos! toda la vida pensando si agricultor o cazador y al final, va a ser cazacultor...

Soy una fotógrafa profesional madre de dos hijas y la aventura de ser fotoperiodista y madre a la vez es algo único, las prioridades cambian y vez tu fotografía desde otro punto de vista!!!! los hijos le dan más fuerza para ser cada día un mejor profesional. me encanto!!!!! tu blog

Impresionante, precioso y emocionante relato con el que me identifico absolutamente, aunque jamás podría expresarlo mejor ni he conseguido ser tan productivo, todavía.
Muchas gracias por esta transfusión de lucidez.

Un abrazo.

Te felicito por tu blog! Muy interesantes tus reflexiones. Ojalá pudiéramos vivir flotando sobre este mundo sin ensuciarnos. ;)

Gracias Carlos
Llevo tiempo siguiendo tu blog. Soy un viajero empedernido, fotógrafo desde mi primera comunión-cámara y padre de 4 hijos. Desde hace mucho tiempo siempre anda rondando mi cabeza como sería mi experiencia de fotógrafo sin niños, viviendo la vida nómada, disfrutando de esos momentos que describes como amores fugaces y teniendo la sensación de querer volver a empezar.
Después de leer tu post he sentido una mirada cómplice, esa sensación de estar apoyado en la barra tomando un trago con un amigo y sentir que todo lo que te cuenta es familiar y no eres el único ser que tiene esas inquietudes.
La vida con 4 zagales pequeños es una puta montaña rusa pero entre curva y curva doy fe que estoy más orgulloso de mi fotografía y sobre todo mucho más unido al ser humano.
Gracias

About this blog

In 2008 I started to write a weekly post about people and issues related to photography, with a wide range of subjects.

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